Os vamos a contar una historia: hubo una vez un tipo que decidió que la arquitectura no era lo suyo. Lo dejó todo, se puso a dibujar y… no, no lo consiguió. Así que se dio de plazo tres meses para lograr algún resultado. Y vaya si lo logró. Ese tipo se llama Javier Garrón y es uno de los dibujantes que ha conquistado el cielo de Marvel y DC, encargándose de personajes tan emblemáticos como Batman, Star Lord, Spiderman o Cíclope. Así es como lo consiguió.

En un principio ibas encaminado a ser arquitecto pero, de pronto, empieza a surgirte una carrera como dibujante de cómics. ¿Cómo pasaste de un mundo al otro? ¿Fue una revelación o fue una semilla que fue germinando hasta que decidiste tirarte a la piscina?


Definitivamente fue lo segundo. Crecí leyendo cómics, y el leer siempre ha ido acompañado al dibujar sobre lo que leía, desde personajes Disney a finalmente superhéroes. Siempre quise hacer cómics, no sólo dibujarlos sino también escribirlos, contar historias en definitiva, aunque siempre pareció una meta un poco irreal. ¿Como un chico de un pueblo de Cádiz, sin ningún tipo de formación especifica en el campo, sin conocer a nadie que le ayudara en el camino, iba a poder alcanzarlo?

Empecé la carrera de arquitectura sin dejar de dibujar cómics de una forma u otra, y llego a un determinado punto en que la arquitectura no sólo no era lo mío, sino que me hacia infeliz. Con esos argumentos, ¿cómo no iba a dejarla? Ya había estado intentado publicar mis propias historias en España, pero me pillé un trabajo a media jornada y me dediqué de pleno a intentar meter cabeza de una forma u otra. En total, 9 años intentando vivir de ello, y a 3 meses de dejarlo, ya cansado y desanimado, planteándome como reconducir mi vida, finalmente sucedió.

Hablar de influencias es volver inevitablemente a la infancia. ¿Con qué cómics, personajes y series creciste?


Principalmente recuerdo crecer con historias de personajes Disney, estar enamorado de PatoAventuras, de ese sentido de la aventura y maravilla que desprendía. Mortadelos, SuperLópez y demás personajes del tebeo español eran parte indispensable del menú. Bola de Dragón, Asterix… Esperaba con ansia los suplementos dominicales del periódico de turno porque siempre tenían un apartado de cómics y los devoraba.

Algo de superhéroes caía, pero no fue hasta mi adolescencia cuando realmente me hicieron ‘click’.
 Pero a cualquier cosa que tuviera al alcance, porque me lo regalaran, lo sacara de la biblioteca o lo comprara cuando me empezaron a dar paga, le daba una oportunidad. Español, europeo, manga o americano, daba igual.

También hay otra pregunta inevitable para cualquier creador, claro: ¿Qué ilustradores son los que más te han influenciado profesionalmente? Porque una cosa es con lo que uno crece y otra cuando empieza a analizar a sus maestros y compañeros.


Sin duda, ¡ahi has dado en el clavo! Es un tema sobre el que he pensado bastante, y es bastante complicado. Porque soy consciente de los autores que me gustan, aquellos que miro con lupa esperando descifrar el código que usan para crear la magia que quiero usar, pero no todo se pega (ni lo bueno ni lo malo). Hay una línea que no soy capaz de dibujar (anda, un chiste de dibujante) entre los que me influencian y los que quiero que me influencien. Pero como denominador común, creo poder asegurar que todos son dibujantes de superhéroes.

De las referencias de las que soy consciente, que incluso busco, creo que dos principales pilares fueron George Perez, con sus composiciones barrocas y épicas a base de linea clara, y el español Carlos Pacheco, con su impactante y expresiva estética y la fuerza de su narrativa. Si añadimos algún nombre más, pero tampoco mucho para no marear, Stuart Immonen, el mas preciso y versátil de todos (un genio), Olivier Coipel, quien hace paisajismo con las páginas, o Frank Quitely, con su épica minimalista (¡googleadlos! ¡A todos!)

Ni Wikipedia, ni perfiles en páginas de portfolio ni nada: una de las mejores fuentes para saber de ti es La Mierda Ocurre, la tira “semibiográficosurrealista” que llevas escribiendo y dibujando desde hace años. ¿Cómo comenzaste este proyecto?


Estaba metido de lleno en la carrera, que estudiaba lejos de donde crecí y estaban mis amigos de por aquel entonces, y con la intensidad de estudiar arquitectura veía poco a toda esa gente. Un día mientras imprimía los planos para una entrega se me ocurrió juntar las dos cosas que quería hacer: cómics y estar en contacto con mis amigos. Así empecé a hacer una tira cómica que en 3, 4 o 5 viñetas contara alguna anécdota que me hubiera pasado siempre a través del filtro de mi humor particular. Al principio la mandaba por correo, y cuando encontré un servicio de blog cómodo y práctico la empecé a colgar de manera pública.

Así seguí durante unos cuantos años, hasta que la vida se impuso y el tiempo libre que dejaban otros objetivos fue menguando, y bueno, no considero que esté acabada, algún día me gustaría retomarla (o por lo menos dedicarle el tiempo mínimo al blog para volver a dejarlo presentable).
También fue una forma de reivindicarme como autor, autopublicándome cuando literalmente todos los editores que conocía rechazaban los proyectos que presentaba.

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En una de las tiras de LMO presentas un problema bastante familiar a ciertos escritores y creadores en general: hablar de tus conocidos y familiares y las repercusiones que ello conlleva. ¿Cómo llevas esas reacciones? ¿Has continuado esa promesa de realizar un contenido más “blanco” o al final siempre te tira el gusanillo de lo autobiográfico?


Esas reacciones son complicadas de llevar, la verdad. Con La Mierda Ocurre tuve un feedback en general abrumadoramente bueno, pero el malo fue MUY malo. A pesar de ello siempre mantuve que iba a ser fiel a lo que quería contar y como quería contarlo, y que, en fin, nadie está obligado a leerlo. Hay gente que me quiere y gente que no me soporta, es normal que pase lo mismo con lo que hago. El problema real es que hay gente más educada al expresarlo y gente que no lo es en absoluto, algunos que incluso buscan la confrontación.

Ahora hago superhéroes y las reglas del juego son otras, no las marco yo puesto que los personajes no son míos, así que soy consciente de mi papel dentro de ese esquema y aporto lo que el proyecto requiere. Creo que hay que ser profesional, humilde y un buen compañero de equipo ante todo.

DC supuso tu primera gran editorial. Y te pusiste manos a la obra nada más y nada menos que con Batman. En este tipo de encargos, ¿hasta dónde se permiten (tanto por la editorial como uno mismo como creador) las licencias creativas? ¿Hay muchas ataduras o es un campo abierto?


Hasta el momento he trabajado con un sello muy pequeño y los dos editores mas grandes que hay en EEUU, y realmente los únicos problemas los tuve con el pequeño. Yo mismo hubiera dicho que seria al revés pero nada más lejos de la realidad. Tanto con DC como con Marvel he tenido muchísima libertad, una barbaridad, con editores fantásticos que siempre me han animado y empujado hacia adelante, un sueño de gente. Me han pedido cambios muy rara vez y los limites siempre han sido los que he supuesto por sentido común. Un cómic sobre las aventuras adolescentes de Cíclope no debería ser un tebeo hiperviolento lleno de personajes supersexualizados, eso no me lo tuvo que explicar nadie. Claramente el tono del tebeo te indica qué debes hacer y que no.

En el trabajo de un guionista queda más o menos claro cómo puede ir moldeando el carácter de un personaje, pero, ¿cómo trabaja un ilustrador el desarrollo de la personalidad de un personaje como, por ejemplo, Batman?


Creo que principalmente a través de cómo se trabaja su cara, en las facciones, iluminación y expresividad, y en su lenguaje corporal. Daredevil y Spiderman son dos superhéroes acróbatas que deambulan por los edificios de Nueva York, pero sus movimientos y las poses con las que lo representamos en viñetas son diferentes.

De igual forma los escenarios y vestuario son o bien parte de los personajes o personajes en sí mismos y hay que tratarlos con todo el mimo posible. Y el ángulo con el que tratas el plano también puede decir muchísimas cosas. Todo aporta a la narrativa. Me encanta ver contenidos extras de películas o documentales sobre cineastas porque desgranan muchas de estas claves visuales, y los recomiendo encarecidamente.

Las herramientas con que trabaja un artista digital han evolucionado enormemente en unos pocos años, tanto en cuestión de dibujo como de color. ¿Con qué instrumentos desarrollas tu trabajo? ¿Echas de menos algún proceso o técnica entre tanto cambio de software y hardware creativo?

Yo hago una mezcla entre técnica digital y tradicional, aun soy adicto al tacto del papel. La primera batalla a la hora de hacer una pagina, el encaje de figuras y fondos, lo hago por ordenador con ayuda de Photoshop, Sketchup y Daz3d. Paso ese layout al editor para su aprobación y lo imprimo. Usando una mesa de luz, trabajo sobre el papel final, de un gramaje elevado, primero con un lápiz azul definiendo y corrigiendo, y acabo dibujando directamente a tinta, con rotuladores calibrados y pinceles, la página final, aplicando luces, texturas y volumen.

Creo que las nuevas herramientas y avances están ahí para ayudar al artista a conseguir un mejor resultado de forma óptima, y que no son incompatibles con los métodos tradicionales. Hay un sector profesional muy reticente a estos avances, pero considero que hay que ser menos cínico a la hora de afrontar el trabajo y tener siempre una mente abierta. Si eres un artista debes serlo.

Hay una cuestión que siempre nos ha intrigado. Con el gran volumen de adaptaciones para cine y televisión con que cuentan Marvel y DC, ¿influye de alguna manera en las nuevas series y números que os van encargando? Ya no solo , sino también, digamos, exigiendo un estilo de dibujo o estética.


A nivel oficial, no hay relación entre las divisiones audiovisuales y editoriales de la compañía, no hay una circular a nivel interno que dé ordenes o parámetros específicos. Pero por otro lado, si tienes una versión ultrapopular de un personaje en la gran pantalla creo que no sería una jugada inteligente ignorarlo porque no es la de toda la vida. Una editorial no es una ONG o un museo intocable, es un organismo vivo que debe prestar atención al publico, a lo que gusta y es popular a un sector mayoritario.

En cuanto a exigir un estilo de dibujo o estética, en mi caso no ha pasado, no hasta el momento. Mis editores siempre me han dado libertad en ese sentido, y no conozco casos tampoco. Te puede tocar un editor que sea mas conservador en cuanto a la composición de pagina, o uno que disfrute con propuestas mas arriesgadas, pero no hay exigencias.

Batman, Batgirl, Star Lord, Spiderman, Cíclope, Nightwing… Desde luego, te ha tocado trabajar con alguno de los mayores iconos del mundo DC/Marvel. ¿Cuál de ellos te ha resultado más interesante?


Cuando empecé a leer cómics seguía al personaje, pero a medida que he ido creciendo como lector y se ha incorporando la visión profesional al conjunto, debo decirte que sigo a autores, soy fan de autores, y considero más o menos interesante el trabajo de un guionista que el de los personajes. Batman puede ser el mejor personaje del mundo o el mas aburrido dependiendo del equipo creativo. No considero que haya hecho Batman aunque lo haya hecho. En mi foro interno considero que he trabajado con el guionista Tim Seeley, la editora Katie Kubert y el colorista Romulo Fajardo Jr. No cuento lo interesante que es Cíclope tanto como lo apasionante y divertida que era la visión de John Layman, o los buenos diálogos que escribía Sam Humphries en Starlord.

Me considero increíblemente afortunado por trabajar donde he trabajado y con quien he trabajado, y el futuro pinta aun mas interesante.

Hablando del trabajo para una gran editorial. ¿Cómo es el proceso de trabajo de un ilustrador? Estamos acostumbrados a escuchar que tal o cual artista español ha logrado hacerse un hueco en Marvel o DC, pero pocas veces conocemos en qué consiste este trabajo a distancia. ¿Da muchos quebraderos de cabeza?


Puede dar alguno que otro, pero no tantos como te puedas imaginar. El editor/a me manda el guión que ha trabajado previamente con el guionista (normalmente no recibo la primera versión del mismo, casi siempre hay revisiones). En el guión suele estar todo bastante indicado: “pagina 1, panel 1, se ve tal o cual de tal manera con esto y lo otro”, mas las líneas de dialogo, “panel 2 se ve eso y aquello así y asá”… Con eso yo hago una propuesta de composición de paneles en página y encuadre de planos y se la paso al editor. Suelo pasar varias de golpe y mientras las aprueban o requieren cambios, voy empezando a trabajar en el siguiente grupo de encajes. Cuando llegan noticias, empiezo a trabajar en las tintas finales, que subo a un FTP cuando acabo.

Este proceso está siempre sujeto a cambios, dependiendo del tiempo. Si no hay margen de ningún tipo o voy con retraso, envío directamente las paginas y si necesitan cambios ya nos apañaremos con Photoshop.

Y ya que hablamos de ilustradores de nuestro país, ¿cómo ves el panorama por aquí? Cada vez son más los artistas digitales que dan el salto a sellos y publicaciones internacionales.


Tengo la percepción, como lector, de un aumento de pequeños sellos editoriales que apuestan fuertemente por el cómic de autor, y de un creciente sector de público que está respondiendo a las propuestas. Veo que los certámenes de cómic independiente y de autopublicación aumentan, así como los premios de cómic. El éxito de las plataformas de crowdfunding es una victoria brutal para los creadores frente a los editores recelosos de los vaivenes del mercado tradicional. Y los medios para que un/a creador/a saque adelante el proyecto que tiene en mente, tal como quiere, se multiplican.

Todo esto no deja de ser una visión mía desde fuera, y sería infinitamente más interesante preguntarle a un autor que desarrolle su obra aquí y nos contase los detalles reales de la vida profesional, si se puede vivir de ésto en España. Cuáles son las condiciones de publicación, cuánto se cobra y cómo. Sólo de esta forma podríamos saber si esta aparente salud de la profesión es real, o no, o en qué medida hemos avanzado.

Finalmente, ¿qué le recomendarías a nuestros alumnos de arte digital que se mueren de ganas de seguir tus pasos y terminar colaborando con Marvel/DC?


Trabajar, trabajar y trabajar. Las palabras se las lleva el viento, pero los hechos están grabados en piedra. Yo pude decir por activa y pasiva que era profesional y podía cumplir los plazos de entrega americanos, pero enviar páginas nuevas cada semana a los editores durante meses era una prueba irrefutable de mi profesionalidad.

Ser tu primer crítico pero también tu primer fan; ser humilde y realista; escuchar opiniones pero tener suficiente cabeza para no hacerle caso a todas, tener el suficiente criterio como para saber cuales son útiles. Ser currante, amable al trato y no subestimarte nunca.

Y sobretodo, intentar divertirte siempre. Dibujar es vocacional, debe ser tu pasión. Es duro, muy duro, durísimo, pero lo tienes que amar y no olvidar lo divertido que es.

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