Son jóvenes, han llegado a la animación por caminos extraños o convencionales, están a un suspiro de concebir su primera gran obra (o quizá ya lo hayan hecho en uno de esos proyectos iniciales, nunca se sabe) y a todos les une una misma ilusión: contar una historia, ya sea con marionetas, con lápices o con una tableta gráfica por delante. 5 grandes ejemplos de aquello de que el talento no entiende de edades ni periodos de prueba.

ADRIÁN MOLINA

A Molina conviene seguirle la pista tanto por su talento como por su arrojo. Entusiasmado por “Coco”, el próximo proyecto de Pixar basado en el Día de los Muertos mexicano, este artista graduado en la famosísima CalArts (sobre todo para los aficionados a Hora de Aventuras y Adult Swim) no se lo pensó dos veces y se puso en contacto con Lee Unkrich, director y montador de la productora de la lamparita. A Ulkrich le apasionaron tanto las ideas de Molina sobre “Coco”, que decidió nombrarlo co-director de la película. ¿POR QUÉ NO PERDERLO DE VISTA?: De artista de storyboards a director de una producción Pixar. ¿Qué más se puede pedir?

KEVIN PARRY

Animador de día, mago vago en Vine. La doble identidad de Kevin Parry tiene mucho que ver con el estilo en el que se ha vuelto todo un virtuoso. Admitiendo no ser precisamente un artista con el dibujo ni con el diseño por ordenador, Parry decidió entregarse en cuerpo y alma al stop-motion, dedicación por la que le estamos enormemente agradecidos. Especialmente tras ver su corto “The Artic Circle”. ¿POR QUÉ NO PERDERLE DE VISTA?: Solo su cuenta de Vine ya merece un Oscar. O varios.

NINA GANTZ

¿Qué pasa cuando a un caníbal le entran ganas de llenar el estómago pero lo que tiene más a mano es a un ser querido? Esta es la premisa de “Edmond”, corto en stop-motion donde la danesa Nina Gantz combinó marionetas de madera con un inquietante retoque por ordenador de las expresiones faciales. Aclamada en Sundance e inspirada por los míticos maestros de la animación checa Jan Svankmajer y Michaela Pavlatova, Gantz tiene un enorme potencial tanto en técnica como a la hora de contar historias. ¿POR QUÉ NO PERDERLA DE VISTA?: Según la propia Nina, “Edmond” es solo el aperitivo de lo que es capaz de hacer. Y siendo una experta en caníbales, nos morimos por hincarle el diente a todo lo que puede dar de sí su talento rodeada del equipo adecuado.

ALYCE TZUE

Arquitectura, música, cine, danza y, por supuesto, animación. Los talentos de Tzue terminaron fusionándose en Soar, un corto sencillo pero lleno de talento visual donde una niña debe ayudar a un piloto diminuto a reconstruir su avión para poder regresar a casa. ¿POR QUÉ NO PERDERLA DE VISTA?: Un clarísimo ejemplo de cómo el arte nace de uno, literalmente, cuando se tiene algo que contar. Y una pasión sin límites por ello.

FLETCHER MOULES

Se coló en el reparto de criaturas y bicheros de “Star Wars: El Ataque de los Clones”, descubrió que quería dedicarse a la animación tras ver “El Retorno del Jedi” y contó con Paul Berry, animador en “Pesadilla Antes de Navidad”, como mentor. No cabe duda de que el lugar de Fletcher Moules está en el cine (próximamente veremos parte de su talento en el remake de Los Cazafantasmas). O en la televisión, como ha demostrado su aclamado spot “Clash of the Clans”. ¿POR QUÉ NO PERDERLE DE VISTA?: Por todo lo que uno puede ver en su perfil de Cargo Collective.