Lo tuvimos como alumno por Trazos, ahí, aprendiendo los secretos y entresijos del VFX y desde entonces su carrera no ha hecho más que ascender de forma estratosférica: Aníbal Santaella, 3D Supervisor y Director de Arte en Telson360, volvió a pasarse por nuestra escuela para contarnos cómo nace (y se hace) un profesional del 3D cuya creatividad va más allá de la maestría a la hora de dominar un programa.

La primera pregunta es la de rigor: ¿Cómo comenzaste a interesarte por esto del 3D? Siendo tan joven es algo con lo que directamente te has criado.

Comencé a interesarme por el 3D en la universidad. Estudiaba Bellas Artes y me encantaba la creación con herramientas digitales. Empecé con diseño gráfico, luego animación 2D y eso me llevó de forma natural al 3D.

¿Qué recuerdas de tu paso por Trazos y de aquellas clases?

Recuerdo a grandes profes que tuve como Oliver Martel (Maya) y Daniel Moreno (Nuke), a compañeros con los que me llevaba genial como Álvaro, Cristina, Nacho, Paco o Jaime. Fue la primera vez que me vi rodeado de gente del 3D que tenía la misma pasión que yo y eso me encantó. Aprendí muchísimo a nivel técnico y también hice buenos amigos así que una gran experiencia.

Entre tus primeros trabajos a nivel profesional (o eso dice el chivato de Linkedin), vemos que has estado bastante relacionado con el mundo de los museos. Es un sector que está apostando bastante fuerte en proyectos de motion, 3D, animación… ¿Cómo fue tu experiencia?

Eso dice LinkedIn y tiene toda la razón. He colaborado con varios museos en proyectos de distinto orden, algunos más experimentales y otros han sido exposiciones “tradicionales” que han utilizado técnicas de 3D. Mi experiencia ha sido muy interesante en todos los casos, sobre todo porque el tipo de enfoque es absolutamente distinto. El arte contemporáneo suele prescindir de los acabados realistas en favor del concepto cuando en la industria 3D tenemos a veces un exceso de tecnofilia. Estos trabajos me hicieron reflexionar más sobre el contenido de las piezas.

Y entonces, de las frías, monacales salas de un museo, de pronto te ves colaborando en un proyecto para la sala Fabrik de Madrid. Estamos acostumbrados a ver todo ese material los viernes y los sábados por la noche, pero, ¿cómo lo llevas a cabo? En ocasiones es un material prácticamente abstracto, literalmente arte (contemporáneo) 3D.

No sé lo que los asistentes a estas fiestas recordarán o no… ¡La noche es muy loca! Supongo que muchos ni recuerdan que había pantalla… Igualmente creo que es un formato también muy interesante, libre y transgresor. Se trabaja con pantallas gigantes (en Fabrik de 6 metros) y se hace muy a favor de la música. Es un apoyo visual al DJ con lo que tienes que entender bien qué tipo de ambientes se pretenden crear, escuchar las sesiones del DJ, ver bien la sala, su decoración, su iluminación y las mejores formas de aprovechar las pantallas. Muchas veces son abstracciones pero no siempre. A mí me gusta mucho la concreción surrealista, trabajar entornos con elementos “del mundo real” que hacen cosas de otro planeta. ¡Muy Sci-Fi todo!

El salto a Londres: primero en Fluid Pictures y luego con la enorme The Mill. No es poca cosa. ¿Cómo llegaste a Fluid? ¿Es difícil adaptarte a un nuevo entorno de trabajo creativo situado en uno de los centros del 3D como es Londres?

Pues fácil no es, eso seguro, pero al final todo empieza por un billete de avión. Fluid fue mi primer trabajo en Londres y aprendí mucho sobre el mundo 3D en Reino Unido. Cuando llegué a The Mill tenía ya mucho recorrido y no me resultó tan nuevo el ambiente, eso allanó bastante el terreno. Londres es una ciudad brutalmente extrema. A nivel laboral es posiblemente la mejor ciudad de Europa pero también es la más exigente y competitiva. Es difícil adaptarse si buscas la tranquilidad y el universo Zen o, por otro lado, si estás muy apegado a tu tierra / lugar de origen… pero si buscas experiencias nuevas, la intensidad y estás con ganas de retos laborales, es el mejor lugar on earth. A mí no me costó mucho adaptarme porque estaba haciendo lo que quería y eso es una fuerza motora poderosa.

Y de Fluid a The Mill. Debió de ser una experiencia apasionante, aunque imagino que también un pelín estresante. La mayoría aspira a pasar una buena temporada en estudios de este calibre, pero, ¿cómo es el día a día realmente metido en proyectos de The Mill?

Obviamente no es una casa de meditación trascendental, es una empresa de postproducción y con mucha incidencia en publicidad, con lo que puedes imaginar el ritmo. Frenesí absoluto pero compensado por la organización de una estructura muy bien montada. Todo el mundo sabe lo que tiene que hacer, cómo y cuándo. Hay trabajos preciosos que verdaderamente te apasionan y gente con un talento inmenso. Luego el día a día es como en otras empresas pero pasado por el toque de la excelencia internacional y trabajas con la sensación de que estás haciendo algo que va a cambiar tu carrera. También un cambio significativo con respecto a los estudios más pequeños es el pipeline tan consolidado y las tools customizadas que al final son como otro software en sí mismo. Trabajé principalmente con XSI y Nuke sobre Linux.

Otro proyecto, esta vez más personal, llegó con la famosa beca de la Real Academia de España en Roma. Muchos artistas de todo tipo se presentan a este programa. ¿En qué basaste tu proyecto?

En la Porta Magica, una construcción relacionada con la alquimia que, según la leyenda, alberga instrucciones expresas sobre la transmutación de metales vulgares en metales preciosos. Leí esta historia y me quedé fascinado. Parece que el marqués de Palomeara no pudo descifrar la fórmula que había recibido de un peregrino y la dejó inscrita en la puerta de su palazzo. Vi que se cumplían 333 años de la construcción y preferí creer que se trataba de una señal más que de un dato curioso así que me propuse hacer una interpretación libre de estos signos para buscar la respuesta al enigma. Mi proyecto era un vídeo 3D que analizaba poéticamente cada uno de estos iconos alquímicos a través de estados místicos de la materia hasta alcanzar un mapa de la transmutación alquímica de manera simbólica.

¿Fue un soplo de aire fresco trabajar en una ciudad como Roma, que no es uno de esos epicentros del 3D por donde se suele mover un artista digital, como Vancouver o Londres?

Totalmente, no tiene nada que ver con el 3D. De hecho es una ciudad muy anclada a su pasado, todo lo contrario a Vancouver, que es puro futuro. La energía es diametralmente opuesta, antagónica, pero en el pasado hay tanto de futuro que sólo es cuestión de contextualizar. La organización del ejército romano viene muy bien para una empresa 3D, la imponente belleza de las esculturas de Bernini son el referente de muchos artistas 3D cuando abren Z-Brush y, por supuesto, la pizza es la comida clásica mientras tiras un render en cualquier parte del mundo. Así que no está tan lejos si lo miras bien.

Fundas Caelum, tu propia tienda de “arte conceptual” donde vendéis obras de numerosos artistas. Como proyecto freelance, es bastante curioso, ya que normalmente los creativos suelen tender a fundar sus propios estudios unipersonales.

Sí. Me consta que es un tanto peculiar para el mundo 3D… En este sentido nunca me he visto del todo un “tresdesero” tradicional al 100%. No soy mucho de videojuegos y prefiero ver una peli de Fellini antes que un blockbuster con mucho 3D. Me encanta el Arte en general y la creatividad con lo que siempre he entendido el 3D como una disciplina artística más. CAELVM ha sido un proyecto de creación y divulgación de Arte Contemporáneo que me ha enseñado muchísimo y gracias al que he aprendido las funciones de gestión que ahora pongo en práctica en mi actual trabajo como supervisor así que al final una cosa te lleva a la otra y todo está más conectado de lo que pueda parecer.

Entonces vuelves a España, a Telson, como supervisor 3D y director de arte. ¿Cómo ves el panorama del sector en nuestro país? ¿Crees que se ha desarrollado lo suficiente como para empezar a competir con núcleos como Londres?

Creo que en España hay mucho talento y que somos muy trabajadores. Pero no digo esto por decir, hay que recordar que aquí se ha desarrollado el motor de render Arnold, RealFlow, tenemos El Ranchito, Dvein, Ilion y muchas otras empresas geniales… así que somos muy capaces. Por otro lado, también es cierto que Londres es como una ciudad-Estado y desde su demografía a su contexto económico no es comparable con ninguna otra ciudad en toda Europa. Entonces, respondiendo a tu doble pregunta, el panorama lo veo con mucha energía y ganas pero no creo que aún pueda concentrar tantos hitos del 3D como Londres. Dicho esto, si trabajas en una buena empresa, con proyectos interesantes y disfrutando de las ventajas nacionales (sol, ambientes más amigables, buena comida, creatividad, humor, playa, contacto humano no robótico, etc) seguramente prefieras estar aquí y no en “La City”.

Finalmente, ¿qué le recomendarías a esos chicos/as que, como tú, se están formando ahora mismo en 3D?

Les recomendaría que siguieran estos pasos con total sinceridad y les garantizo que conseguirán lo que quieren: // 1.- DEFINICIÓN. Encuentra tu talento dentro del 3D. // 2.-PASIÓN. Haz el esfuerzo diario de poner energía en conseguir tus objetivos. // 3.-AUTOCRÍTICA. No vale echar balones fuera, hazte responsable de tus aciertos y errores. // 4.-FE. Ten confianza en ti mismo y cree que el cambio es posible. // 5.-ACCIÓN. Pon en práctica tus ideas, pasa a la acción.

Dejo un lema que me cambió la vida por si sirve a alguien de algo: “Tú no eres lo que dices que eres, no eres lo que piensas que eres, eres lo que haces”.